Amanece
El mundo de afuera se puede ver a través de las partes de la ventana, que no han sido invadidos por el agu: sudor de la noche, esfuerzo incansable porque se mantenga la oscuridad, y tú en ella. Abrir los ojos y ver la escena, girar la mirada y verte a ti, a mi lado. Es el mejor despertar que podría tener, el que ocurre después después de haber escapado del sueño durante la mayor parte de la noche, contigo.
Habla de:
alegría,
Querida
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Pregunta
-¿por qué dejarías el calor del hogar, para irte a meter al frío infernal, sólo para verla?
-Si sintieras lo que siento cuando la veo a los ojos, tu pregunta no tendría siquiera razón de ser. Dejo el calor para verla, porque, aunque estuviera en el frío más infernal, donde quiera que eso ocurra, su simple compañía convierte ese lugar en un paraíso terrenal, su compañía vuele cualquier lugar en Hogar.
-Si sintieras lo que siento cuando la veo a los ojos, tu pregunta no tendría siquiera razón de ser. Dejo el calor para verla, porque, aunque estuviera en el frío más infernal, donde quiera que eso ocurra, su simple compañía convierte ese lugar en un paraíso terrenal, su compañía vuele cualquier lugar en Hogar.
Habla de:
Hogar con mayúscula,
Querida
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Cercana
Inevitablemente, aún con el dedo roto, eres parte (y motivas la escritura) de las letras, que son lenguaje, que es mucho de lo que conforma al mundo, o sea, conformas mucho de mi mundo.
No pretendo hacer una declaración enorme, que quizá algún día estará bien, sino algo más privado, algo que sabes aunque no te lo he dicho con las mismas palabras, o tal vez sí, pero es igual.
A pesar de la distancia, eres mi compañera y mi cómplice; compañera en la aventura diaria que es amarte y cómplice de las pequeñas cosas que conforman ese amor, de aprendernos, de entendernos y de ser, juntos. Aunque no puedo tocarte, puedo aún sentirte, a través de tu cariño, que no necesita forma, solamente es, y es conmigo, es todo lo que podría pedir.
Finalmente, pronto vamos a estar juntos de nuevo, dando oportunidad a lo corpóreo de tomar partido, y sentir tu corazón latiendo junto al mío, estando cerca, mucho más cerca.
No pretendo hacer una declaración enorme, que quizá algún día estará bien, sino algo más privado, algo que sabes aunque no te lo he dicho con las mismas palabras, o tal vez sí, pero es igual.
A pesar de la distancia, eres mi compañera y mi cómplice; compañera en la aventura diaria que es amarte y cómplice de las pequeñas cosas que conforman ese amor, de aprendernos, de entendernos y de ser, juntos. Aunque no puedo tocarte, puedo aún sentirte, a través de tu cariño, que no necesita forma, solamente es, y es conmigo, es todo lo que podría pedir.
Finalmente, pronto vamos a estar juntos de nuevo, dando oportunidad a lo corpóreo de tomar partido, y sentir tu corazón latiendo junto al mío, estando cerca, mucho más cerca.
Habla de:
amor,
Querida
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Junio
El tiempo de junio está por terminarse. Finales que dan lugar a principios. Final de la espera, que trae consigo tu abrazo. El inicio de todo, de lo desconocido se dará a conocer. El principio que será y volverá a ser. Se renueva y cambia como tú, con cada palabra. El tiempo de junio está por terminarse, el tiempo de ti comienza.
Habla de:
amor,
Querida
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Hora de dormir
Pienso, linda, que, en este momento acompañarte a dormir sería la peor idea del mundo.
Es lógico pensarlo, pues es el momento en el que dejo de verte, en el que la maravilla de tu cuerpo yaciendo ahí, sobre la cama, podría ser una ilusión. Uno, dos, tres besos en el hombro y un suspiro: ahí sigues, con los ojos cerrados, respirando en paz. Al final, el cansancio me invade y claudico, pero no de la maravilla, amor, nunca de la maravilla, sino de velar, después de que nos hemos desvelado juntos. Uno, dos, tres besos en el hombro y cierro los ojos, esperando que al volver a abrirlos, la maravilla siga ahí.
Es lógico pensarlo, pues es el momento en el que dejo de verte, en el que la maravilla de tu cuerpo yaciendo ahí, sobre la cama, podría ser una ilusión. Uno, dos, tres besos en el hombro y un suspiro: ahí sigues, con los ojos cerrados, respirando en paz. Al final, el cansancio me invade y claudico, pero no de la maravilla, amor, nunca de la maravilla, sino de velar, después de que nos hemos desvelado juntos. Uno, dos, tres besos en el hombro y cierro los ojos, esperando que al volver a abrirlos, la maravilla siga ahí.
Habla de:
Querida
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sin título
Cuando llegues, la luna estará más a menos visible a un setenta por ciento, luz perfectamente adecuada para poder verte, en caso de que hubiera un apagón. En tal caso, la vista sería poco importante, de hecho, es probable que la vista la utilizaría simplemente para buscar tu mirada, saber que tus ojos me ven. En caso de que toda luz eléctrica se fuera, y quedara solamente la luna (y probablemente una o dos velas), utilizaría el resto de mi, para estar contigo: olerte, sentirte, probarte, escuchar tu respiración junto a la mía. Teniendote a ti, con o sin luna. ¿Quién necesita electricidad?
Soñarte
Sentir tu piel. Después despertar.
Belleza pura. Realidad cruel.
Belleza pura. Realidad cruel.
Habla de:
Querida,
sueños
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Post-Neruda
Ay, Pablo, disculpe la grosería pero ¿puedo llamarlo Pablo?
Es que yo lo entiendo.
Y el escritor sigue lejos.
Y las cartas, que no eran para que uno las leyera, en el piso.
¿Qué diría yo, si algún día alguien hiciera un libro con todo lo que te he escrito yo?
Seguro que no me gustaría. A menos que te hiciera un bien a ti. Entonces todo bien.
Con más razón, maestro, yo lo entiendo. Pablo.
Es que yo lo entiendo.
Y el escritor sigue lejos.
Y las cartas, que no eran para que uno las leyera, en el piso.
¿Qué diría yo, si algún día alguien hiciera un libro con todo lo que te he escrito yo?
Seguro que no me gustaría. A menos que te hiciera un bien a ti. Entonces todo bien.
Con más razón, maestro, yo lo entiendo. Pablo.
Habla de:
Neruda
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Sin título 1
No tengo herramientas más que mis manos,
no tengo motor más que mi corazón.
El mejor combustible cuando se juntan
esos dos; criaturas incontenibles:
tu amor.
no tengo motor más que mi corazón.
El mejor combustible cuando se juntan
esos dos; criaturas incontenibles:
tu amor.
Habla de:
amor,
Querida
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Destello
Tanto tiempo con la pluma, inmóvil, en la mano. Tantas caricias que quiere dibujar sobre ti, sin tocarte. Al final: esta linea, que sería apenas un roce o un beso. Un pequeño destello de amor.
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Querida
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De repente
Una gota, seguida de pocas, un pequeño chubasco, transformado en un diluvio de repente; analogía perfecta de cómo apareció tu mirada, tu caricia, tu amor.
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Querida
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Me encanta que llueva
Y que entonces, amanezca diferente, que el día se convierta en uno de esos días en que el ambiente huele a cambios primaverales, a ires y venires y a abrazos aún por darse; olor a nostalgia de cosas que aún no pasan y uno que otro recuerdo de cosas que probablemente sí pasaron pero ¿quién podría estar seguro? Olor a pavimento mojado, que cambia todo. Un olor, algo tan intangible, pero innegable también.
Habla de:
ciudad,
lluvia
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El Deseo tiene tu rostro
Y también tiene tus brazos, tus caderas, tus ojos, tus piernas. O sea que se parece a ti. Es, entonces, casi inevitable desear al Deseo, pero, pobre, se quedará solo, pues te deseo más a ti.
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Querida
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Antes de Creel
Hoy el sentimiento de generalidad, o el general del sentimiento, no están. Hoy estoy distante y un tanto taciturno. La cosa no duele, sólo es. Además, para el caso, no soy yo el que duele, o quizá sí.
La verdad hoy no sé nada. Esa es la verdad. Y lo digo tan seguro de que es la verdad, como si la supiera. Pero bueno, quizá es el calor. Quizá son las distancias. Sólo está un poco débil la esperanza. Pero no está muerta, nunca está muerta, voy a patalear y hacer todo lo posible por mantenerla viva, brillante y radiante, porque la esperanza es, aparte de la soledad, una compañía bastante recurrente. Quizá es eso (dicho con menos seguridad de que sea cierto), es sólo el dejar la soledad, separarse de ella.
O tal vez solamente es necesario organizar las ideas.
Volver a viajar, volver a irse, sin volver aún.
Irse siempre es fácil, volver nunca lo es.
O al revés.
Ya no sé.
Quizá las montañas lo dirán.
La verdad hoy no sé nada. Esa es la verdad. Y lo digo tan seguro de que es la verdad, como si la supiera. Pero bueno, quizá es el calor. Quizá son las distancias. Sólo está un poco débil la esperanza. Pero no está muerta, nunca está muerta, voy a patalear y hacer todo lo posible por mantenerla viva, brillante y radiante, porque la esperanza es, aparte de la soledad, una compañía bastante recurrente. Quizá es eso (dicho con menos seguridad de que sea cierto), es sólo el dejar la soledad, separarse de ella.
O tal vez solamente es necesario organizar las ideas.
Volver a viajar, volver a irse, sin volver aún.
Irse siempre es fácil, volver nunca lo es.
O al revés.
Ya no sé.
Quizá las montañas lo dirán.
Fijos
Quisiera, en este momento, tenerte aquí junto a mi; transformar el mundo en tu abrazo y deshacernos de casi todos los prefijos, o sea, nudarte, que podría bien ser desnudarte, o anudarte conmigo. Y cuando llegáramos a ese punto, los fijos (sin el pre) ahí se quedarían, quietos, muy quietos. Aprovechando tal hazaña, nosotros estaríamos, sin fijos (que seguirían sin el pre), móviles (sin el in) y nudos (o sea, sin ropa). Y entre toda la maraña de palabras que no lo son, y ropa que ya no es; me diría (sin el fun) contigo y te diría (así, nada más): Te quiero, linda. Y me alegraría de que quererte no tiene sufijos ni prefijos, ni antes ni después, sólo es el ahora, el momento en el que estás junto a mi.
Habla de:
Querida,
sexo
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Planes y plantas
Uno no piensa que las cosas ocurran de la forma en la que ocurren. A veces planeamos; a nosotros los humanos nos encanta planear, pero rara vez las cosas fluyen de la forma que las planeamos y pues resulta que todo está mal. Pero, cuando uno no planea, y las cosas fluyen, y uno las deja fluir, ahí está la magia de la vida y digo de la vida, porque hablo en verdad de la vida en general, por eso si uno descuida las yerbas de su jardín o las yerbas en general, en cualquier lugar, van a hallar la forma de crecer. Y dejar crecer es una de las mejores cosas que uno puede hacer (o por lo menos, no interrumpir) en la vida. Darse cuenta de esto, sin embargo, puede costar mucho trabajo.
Así que, tomando en cuenta todo esto, decido dejar crecer, dejar que las cosas crezcan, vivir la magia y amarte, porque no te lo había dicho asi, pero te amo. Tres letritas que pesan una vida, la vida hasta antes de que tuviera sentido ponerlas juntas.
Con todo lo anterior no quiero decir que ahora que el amor ha nacido en mi, dejaré que se marchite, o que crezca como simple maleza. No, es todo lo contrario; voy a cuidarlo, como te cuido a ti, voy a podarlo, para que lo que se vaya marchitando dé lugar a nueva vida, a nueva belleza, a nuevas formas de ti. A nuevas formas de amar.
Así que, tomando en cuenta todo esto, decido dejar crecer, dejar que las cosas crezcan, vivir la magia y amarte, porque no te lo había dicho asi, pero te amo. Tres letritas que pesan una vida, la vida hasta antes de que tuviera sentido ponerlas juntas.
Con todo lo anterior no quiero decir que ahora que el amor ha nacido en mi, dejaré que se marchite, o que crezca como simple maleza. No, es todo lo contrario; voy a cuidarlo, como te cuido a ti, voy a podarlo, para que lo que se vaya marchitando dé lugar a nueva vida, a nueva belleza, a nuevas formas de ti. A nuevas formas de amar.
Habla de:
amor,
Querida
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Ocurrencia
Que hermosa ocurrencia de la vida, querida; que incluso con un océano de distancia, nuestros corazones encontraran la forma de encontrarse.
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corazón,
Querida
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Querida:
A estas alturas del a vida uno deja de creer en varias cosas. No las enumero, para evitar confusiones y porque aquel maestro uruguayo de la mirada triste, pero amigable, ha enumerado varias ya.
Sin embargo, y esto lo comparto también con el poeta, creo en tus ojos y tus manos en particular.
Esas manos que sin pensarlo crean en mi una calma infinita y esos ojos, redondos, grandes, con sus colores tan poco comunes, que me invitan a perderme en ellos, a volar junto a ellos...
Volemos pues. Con tu mano en mi mano.
A estas alturas del a vida uno deja de creer en varias cosas. No las enumero, para evitar confusiones y porque aquel maestro uruguayo de la mirada triste, pero amigable, ha enumerado varias ya.
Sin embargo, y esto lo comparto también con el poeta, creo en tus ojos y tus manos en particular.
Esas manos que sin pensarlo crean en mi una calma infinita y esos ojos, redondos, grandes, con sus colores tan poco comunes, que me invitan a perderme en ellos, a volar junto a ellos...
Volemos pues. Con tu mano en mi mano.
Habla de:
Querida
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Planes
¡Ya lo he planeado, querida! No te imaginas todo lo que tendré preparado.
Se me ocurre que vas a llegar, montada en aquellas alas de metal, ligera como pluma, con un poquito de jet-lag pero completamente alegre, trayendo contigo todas tus imágenes y tus letras, incluso las que no he imaginado.
Y te voy a ver, y voy a tener unas pocas dudas; pero no te asustes, querida, así me pasa siempre con la realidad, dudo que sea ella la que se asoma por mis ojos.
Acto seguido, voy a abrazarte, voy a sentir que ahí estás y la realidad vencerá a la ficción. O quizá se mezclara la una con la otra. Eso no lo sé.
De lo que estoy seguro, es de lo que haré después, linda.
Voy a tomarte con ambas manos, que estarán un poco más entorpecidas de lo normal debido a la emoción, y voy a acercar mis labios a los tuyos, para darte un beso.
No sé si será un beso grande o un beso pequeño, pero se al un beso al fin. O mejor dicho ¡Al fin un beso!
Y eso será el final de todo lo que he planeado. Y el principio de muchas cosas que nadie ha preparado.
Se me ocurre que vas a llegar, montada en aquellas alas de metal, ligera como pluma, con un poquito de jet-lag pero completamente alegre, trayendo contigo todas tus imágenes y tus letras, incluso las que no he imaginado.
Y te voy a ver, y voy a tener unas pocas dudas; pero no te asustes, querida, así me pasa siempre con la realidad, dudo que sea ella la que se asoma por mis ojos.
Acto seguido, voy a abrazarte, voy a sentir que ahí estás y la realidad vencerá a la ficción. O quizá se mezclara la una con la otra. Eso no lo sé.
De lo que estoy seguro, es de lo que haré después, linda.
Voy a tomarte con ambas manos, que estarán un poco más entorpecidas de lo normal debido a la emoción, y voy a acercar mis labios a los tuyos, para darte un beso.
No sé si será un beso grande o un beso pequeño, pero se al un beso al fin. O mejor dicho ¡Al fin un beso!
Y eso será el final de todo lo que he planeado. Y el principio de muchas cosas que nadie ha preparado.
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aves,
Querida
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Lo que tengo y no (lo que necesito y lo que quiero)
Querida:
He llegado a la conclusión, un poco tarde, quizá, de las cosas que necesito. He descubierto, al fin, que necesito respirar aire; también necesito agua, para beberla y para bañarme, aunque el segundo uso segunda no es tan importante. Sin esos dos elemento mi cuerpo no funcionaría y se moriría. Además, necesito comer, necesito límites, necesito un poco de ropa, para cubrirme del frío principalmente, o sea, que necesito calor.
Pero qué calor más bello, querida, que el del tu pierna rodeándome, abrazándome. Eso es lo que quiero: tu calor, con ropa o sin ropa, ilimitadamente, mientras te devoro a besos de todos los tipos y tamaños y bebo de ti, eso es lo que quiero. Quiero perderme en tus ojos, querida. Sin esas cosas tan básicas, el alma no funcionaría y se moriría.
He llegado a la conclusión, un poco tarde, quizá, de las cosas que necesito. He descubierto, al fin, que necesito respirar aire; también necesito agua, para beberla y para bañarme, aunque el segundo uso segunda no es tan importante. Sin esos dos elemento mi cuerpo no funcionaría y se moriría. Además, necesito comer, necesito límites, necesito un poco de ropa, para cubrirme del frío principalmente, o sea, que necesito calor.
Pero qué calor más bello, querida, que el del tu pierna rodeándome, abrazándome. Eso es lo que quiero: tu calor, con ropa o sin ropa, ilimitadamente, mientras te devoro a besos de todos los tipos y tamaños y bebo de ti, eso es lo que quiero. Quiero perderme en tus ojos, querida. Sin esas cosas tan básicas, el alma no funcionaría y se moriría.
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Por hoy
Quisiera poder explicarte,
de la forma más
específica posible
todo lo que hay en mi, querida
sin embargo,
aunque quisiera,
no lo logro,
porque son palabras lo que tengo
y las palabras no me bastan
para satisfacer ese deseo
la única verdad
que por hoy soy capaz
de creer con palabras
es una, pequeñita y
sencillita
y es que por hoy,
y probablemente
por mañana también,
te quiero.
de la forma más
específica posible
todo lo que hay en mi, querida
sin embargo,
aunque quisiera,
no lo logro,
porque son palabras lo que tengo
y las palabras no me bastan
para satisfacer ese deseo
la única verdad
que por hoy soy capaz
de creer con palabras
es una, pequeñita y
sencillita
y es que por hoy,
y probablemente
por mañana también,
te quiero.
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Querida
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Momento
Toco tu mano. Con cuatro de mis cinco dedos, toco tu mano. La acaricio, la siento, dejo que el momento se apodere de mi y el momento eres tú; única e irrepetible, como las gotas de agua que caen afuera y se pueden ver a través de la ventana. El momento se corta por el futuro, que aún no llega. Pero ojalá que sí. Algún día.
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Y si...
¿Y si todo esto fuera un sueño?
Sencillamente un sueño del que vas a despertar en cualquier momento.
Pero quizá no. Y te aferras.
Lo vives.
Vivir es lo único que queda. Vivir es lo único que tengo y lo único que he tenido desde hace tiempo.
Algunos ni eso tienen.
Triste.
Y luego me acuerdo de Calderón de la Barca.
De algo sirven las palabras.
Queda hoy, queda ahora.
Y "la vida es sueño, y los sueños, sueños son"
Sencillamente un sueño del que vas a despertar en cualquier momento.
Pero quizá no. Y te aferras.
Lo vives.
Vivir es lo único que queda. Vivir es lo único que tengo y lo único que he tenido desde hace tiempo.
Algunos ni eso tienen.
Triste.
Y luego me acuerdo de Calderón de la Barca.
De algo sirven las palabras.
Queda hoy, queda ahora.
Y "la vida es sueño, y los sueños, sueños son"
¿Qué pasaría...?
Digamos que una persona se enamora, se mantiene enamorado por algunos años y un buen día le rompen el corazón . Y entonces, la persona sigue esforzándose por que el corazón no esté tan roto, sigue tratando de pegarlo, con algo parecido a aquel pegamento antiguo que con el agua se deshacía. Entonces, la persona que le rompió el corazón al otro, sigue esforzándose por romperlo, casi sin darse cuenta. La persona del corazón roto llega a no soportarlo más y se libera de la mujer que le rompe el corazón. Ella se enoja y nunca más vuleve a verla. Pero ahora, ¿qué pasaría si esa persona trata de enamorarse? Podría ser muy difícil, es muy probable que dificultaría mucho las cosas. No podrías culparlo, es como un niño asustado cuando se trata de amar. Así que, la persona que tiene el corazón roto, ya con el corazón en ese estado, sólo va por la vida. Sería triste ¿no? Bueno, quizá habrá algo que lo haga cambiar. Quién sabe.
Prisa
Quizá llevo la vida con muy poca prisa. Y no es que las cosas no me interesen demasiado. Me interesan muchas, muchas cosas. Me interesan los mexicanos (por aquello de que somos un pueblo, si no complicado, por lo menos bastante interesante), me interesa la música (a veces un poco más que los mexicanos), me interesa escribir y tomar fotos (aunque no he armado mi cuarto oscuro y no puedo presumir que tomo fotos, porque todo está en un rollo todavía). En fin, a lo que quiero llegar es a que, a excepción de la cosa sobre los mexicanos, no tengo ningún tiempo límite para las demás, y bueno, no me molesta, pero eso lleva a que a veces pospongo las cosas por mucho tiempo antes de concluirlas (he ahí el cuarto oscuro). Pequeña observación. Nada más.
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Hoy digo no (no, mejor digo sí)
La realidad es que a veces me siento triste sin razón. No se si es depresión, o si soy bipolar. Aunque he pensado que si tuviera un trastorno, ese sería el mío. Sería bipolar. En fin, la cosa es que a veces extraño cosas que no han pasado, porque extraño cosas que sí pasaron. Es como decir: "quisiera que pasara eso" y al mismo tiempo decir "extraño que no haya pasado eso todavia, se que puede ocurrir, pero quisiera que ocurriera ya" Y quizá es solamente el momento y no tengo puta idea de lo que estoy diciendo. Pero justamente a eso voy: hoy el momento pasa, el momento sólo es. Así que digo no. No voy a extrañar cosas. Sí, voy a estar triste, pero lo voy a cambiar, voy a hacer pan, como normalmente. Terapia ocupacional. Siempre funciona. Por cierto, hace unos días, por primera vez en mucho tiempo, transcribí a computadora un cuento. El jueves me darán notas y demás sobre él. Tengo miedo. En algún otro momento contaré la historia de por qué me da miedo compartir mi poesía. Entendiendo poesía como poiesis, pues; como creación. Supongo que este sería el momento en el que mando al carajo el miedo y esto se transforma en un escribir para alguien más. Porque de no ser así, esto tendría el mismo formato de siempre. Feliz principio. Feliz momento, pues.
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alguien más,
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Sueño
Hoy soñé que estaba cerca de un aeropuerto, primero estaba con unos amigos que eran diseñadores o algo así. Uno de ellos estaba haciendo un anuncio sobre una computadora muy barata. Después salí del vagón de tren que eran sus oficinas, me senté y vi un avión, incluso recuerdo que era un avión de Mexicana; volaba como dando vueltas, iba y regresaba. A lo lejos vi otro avión que no hacía eso, solamente aterrizó. Me pareció extraño, finalmente noté que las alas del avión estaban hacia arriba y debía bajarlas para aterrizar. Se abrieron las compuertas de las llantas, dio una última vuelta y ¡pum! cayó. Aunque no se estrelló completamente contra el tren de mis amigos, sí lo movió bastante. Ahora recuerdo que una de ellas estaba embarazada. Yo fui corriendo a ver si estaban bien, ahí estaban todos menos la chica embarazada y otro chico. Me pareció extraño. Todos estaban tranquilos y no me creían que había visto el avión estrellarse. Yo les decía que seguramente no pudo bajar las alas y por eso no pudo aterrizar correctamente.
Después desperté
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El toreo
Vuelvo a escribir, esta vez no para quejarme sobre amores pasados o futuros (para no decir inexistentes). Creo que si este blog pudiera tener una esencia, esa esencia sería la impermanencia, o sea, todo cambia; eso es parte de la belleza de la vida, que por más que intentemos aferrarnos a algo, se va, a veces lentamente, a veces demasiado rápidamente, pero se va. Y bueno, digo esto por dos razones: la primera razón es que así pasa también con los amores, que es el tema más común en el blog. La segunda razón es que pasa así también con los espacios.
No tienen mucha relación las dos, por suerte lo que intento hacer aquí es solamente plasmar ideas, si no, estaría jodido para comparar a los amores con los espacios.
En fin, después de esta pequeña introducción explico un poquito de lo que me llevó a escribir esta nota.
Amo esta ciudad, me encanta D.F. me parece una ciudad que puede no siempre ser bonita, pero es hermosa (¡tómenla amantes de las palabras, puedo diferenciar entre algo bonito y algo hermoso!). Me encantan las calles, que han sido poco planeadas, o muy planeadas pero la planeación no sirve de un carajo cuando se llega a las calles no planeadas. Me encantan también los edificios, cada área de la ciudad tiene una personalidad (nuevamente, puede no ser bonito) gracias a sus construcciones. Me encanta ver cómo cambia y cómo ha cambiado con el paso de los años. Me gusta ver o escuchar que hace varias décadas en Polanco hubieron sembradíos, cómo el Pedregal de San Ángel de verdad sólo eran piedras y pasto, cómo el centro tenía un tranvía y cómo periférico existió por mucho tiempo con un solo piso.
Sin embargo, muchas de esas cosas cambiaron, o fueron construidas antes de que yo estuviera aquí (en este mundo, quiero decir), desde que soy niño las recuerdo así. Excepto periférico que cambió hace relativamente poco. Dentro de los recuerdos infantiles, está el paisaje de la salida de DF que lleva al Estado de México, a través del periférico norte, en el cual siempre estuvo el famoso Toreo de cuatro caminos. Esa cúpula gris y un tanto monótona era parte importante de mi paisaje de cada fin de semana, cuando visitábamos a mis abuelos.
De hecho, fue justamente ayer que me di cuenta de eso, y de que el cambio, ahora que el Toreo ya no está, es más grande que solamente mis recuerdos, o mi vista del paisaje. Hay una estación de metro de la cuál el Toreo es ícono; la gente le llama "Metro toreo" aunque ese no sea el nombre oficial. Los cambios, pues, aunque están en el paisaje, afectarán a futuras generaciones (si las hay), probablemente, si tengo hijos, preguntarán por qué "metro toreo" se llama así. Habrá que buscar fotos.
No tienen mucha relación las dos, por suerte lo que intento hacer aquí es solamente plasmar ideas, si no, estaría jodido para comparar a los amores con los espacios.
En fin, después de esta pequeña introducción explico un poquito de lo que me llevó a escribir esta nota.
Amo esta ciudad, me encanta D.F. me parece una ciudad que puede no siempre ser bonita, pero es hermosa (¡tómenla amantes de las palabras, puedo diferenciar entre algo bonito y algo hermoso!). Me encantan las calles, que han sido poco planeadas, o muy planeadas pero la planeación no sirve de un carajo cuando se llega a las calles no planeadas. Me encantan también los edificios, cada área de la ciudad tiene una personalidad (nuevamente, puede no ser bonito) gracias a sus construcciones. Me encanta ver cómo cambia y cómo ha cambiado con el paso de los años. Me gusta ver o escuchar que hace varias décadas en Polanco hubieron sembradíos, cómo el Pedregal de San Ángel de verdad sólo eran piedras y pasto, cómo el centro tenía un tranvía y cómo periférico existió por mucho tiempo con un solo piso.
Sin embargo, muchas de esas cosas cambiaron, o fueron construidas antes de que yo estuviera aquí (en este mundo, quiero decir), desde que soy niño las recuerdo así. Excepto periférico que cambió hace relativamente poco. Dentro de los recuerdos infantiles, está el paisaje de la salida de DF que lleva al Estado de México, a través del periférico norte, en el cual siempre estuvo el famoso Toreo de cuatro caminos. Esa cúpula gris y un tanto monótona era parte importante de mi paisaje de cada fin de semana, cuando visitábamos a mis abuelos.
De hecho, fue justamente ayer que me di cuenta de eso, y de que el cambio, ahora que el Toreo ya no está, es más grande que solamente mis recuerdos, o mi vista del paisaje. Hay una estación de metro de la cuál el Toreo es ícono; la gente le llama "Metro toreo" aunque ese no sea el nombre oficial. Los cambios, pues, aunque están en el paisaje, afectarán a futuras generaciones (si las hay), probablemente, si tengo hijos, preguntarán por qué "metro toreo" se llama así. Habrá que buscar fotos.
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madrugada
hoy ya es hoy, pero as? es siempre, todav?a, quiz? alg?n d?a pase que hoy no sea hoy y yo no sea yo, y por lo tanto no perciba que hoy es hoy, o que no lo es. Igual, todo eso, para poder entender un carajo.
Sin nombre (no lo necesita)
Ha sido un viaje largo, pesado, lleno de lágrimas, algunas de felicidad plena, otras de plena tristeza. Ha sido un viaje para adentro y hacia afuera, para dejarse salir. Ver y ser visto. Comprender, o intentar comprender.
Quedarse desnudo, completamente, hasta que la última parte de mis ideas y adornos se cayeron. Como un pavorreal sin plumaje me encontré en medio del mundo.
El frío pavimento de la ciudad fue lo único que me mantuvo en la tierra. Otros más específicos o más creativos dirían que fue la fuerza de gravedad además del pavimento; tal vez tienen razón. Igual, que se jodan.
Sin cobijo, sin un apoyo.
Como lisiado fui, lastimándome y lastimando a otros. Buscándote, como si fueras un oasis. No lo eres. Ya no te busco.
El oasis está aquí. No a mi lado, no abajo o arriba de mi (aunque a veces, el cuerpo desnudo de una mujer abajo o arriba de mi se parece también a un oasis), está en mi.
Está en el disfrute total de esta vida, en la oportunidad que tengo de estar, de ser, de amar. Amar a mi mismo y al mundo que habito, con sus subidas y bajadas que a veces llevan un río sutil entre ellas. Amar a la mujer y al hombre. Bañarme en el mar, en su inmensidad que a veces asusta, como tantas cosas en el mundo.
-Debo agregar, como pequeño paréntesis a todo esto, que te amo también; el mal que pudo haber haido entre los dos, ya fue. Te amo igual que amo a estos colibríes parados en el árbol de mi casa, protegiéndose de la lluvia fuera de temporada. Ellos están tan impresionados como yo, aunque por razones diferentes, del suceso.-
Ahora tengo un pequeño significado en el cuerpo y fuera de él.
Hoy lo tengo, mañana tal vez.
Hoy tengo vida, mañana, no lo sé.
Tengo, pues, hoy. Nada más.
Quedarse desnudo, completamente, hasta que la última parte de mis ideas y adornos se cayeron. Como un pavorreal sin plumaje me encontré en medio del mundo.
El frío pavimento de la ciudad fue lo único que me mantuvo en la tierra. Otros más específicos o más creativos dirían que fue la fuerza de gravedad además del pavimento; tal vez tienen razón. Igual, que se jodan.
Sin cobijo, sin un apoyo.
Como lisiado fui, lastimándome y lastimando a otros. Buscándote, como si fueras un oasis. No lo eres. Ya no te busco.
El oasis está aquí. No a mi lado, no abajo o arriba de mi (aunque a veces, el cuerpo desnudo de una mujer abajo o arriba de mi se parece también a un oasis), está en mi.
Está en el disfrute total de esta vida, en la oportunidad que tengo de estar, de ser, de amar. Amar a mi mismo y al mundo que habito, con sus subidas y bajadas que a veces llevan un río sutil entre ellas. Amar a la mujer y al hombre. Bañarme en el mar, en su inmensidad que a veces asusta, como tantas cosas en el mundo.
-Debo agregar, como pequeño paréntesis a todo esto, que te amo también; el mal que pudo haber haido entre los dos, ya fue. Te amo igual que amo a estos colibríes parados en el árbol de mi casa, protegiéndose de la lluvia fuera de temporada. Ellos están tan impresionados como yo, aunque por razones diferentes, del suceso.-
Ahora tengo un pequeño significado en el cuerpo y fuera de él.
Hoy lo tengo, mañana tal vez.
Hoy tengo vida, mañana, no lo sé.
Tengo, pues, hoy. Nada más.
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