Ocurrencia

Que hermosa ocurrencia de la vida, querida; que incluso con un océano de distancia, nuestros corazones encontraran la forma de encontrarse.
Querida:
A estas alturas del a vida uno deja de creer en varias cosas. No las enumero, para evitar confusiones y porque aquel maestro uruguayo de la mirada triste, pero amigable, ha enumerado varias ya.

Sin embargo, y esto lo comparto también con el poeta, creo en tus ojos y tus manos en particular.
Esas manos que sin pensarlo crean en mi una calma infinita y esos ojos, redondos, grandes, con sus colores tan poco comunes, que me invitan a perderme en ellos, a volar junto a ellos...

Volemos pues. Con tu mano en mi mano.
Ay, querida, es que sos tan.

Planes

¡Ya lo he planeado, querida! No te imaginas todo lo que tendré preparado.
Se me ocurre que vas a llegar, montada en aquellas alas de metal, ligera como pluma, con un poquito de jet-lag pero completamente alegre, trayendo contigo todas tus imágenes y tus letras, incluso las que no he imaginado.
Y te voy a ver, y voy a tener unas pocas dudas; pero no te asustes, querida, así me pasa siempre con la realidad, dudo que sea ella la que se asoma por mis ojos.
Acto seguido, voy a abrazarte, voy a sentir que ahí estás y la realidad vencerá a la ficción. O quizá se mezclara la una con la otra. Eso no lo sé.
De lo que estoy seguro, es de lo que haré después, linda.
Voy a tomarte con ambas manos, que estarán un poco más entorpecidas de lo normal debido a la emoción, y voy a acercar mis labios a los tuyos, para darte un beso.
No sé si será un beso grande o un beso pequeño, pero se al un beso al fin. O mejor dicho ¡Al fin un beso!
Y eso será el final de todo lo que he planeado. Y el principio de muchas cosas que nadie ha preparado.

Lo que tengo y no (lo que necesito y lo que quiero)

Querida:

He llegado a la conclusión, un poco tarde, quizá, de las cosas que necesito. He descubierto, al fin, que necesito respirar aire; también necesito agua, para beberla y para bañarme, aunque el segundo uso segunda no es tan importante. Sin esos dos elemento mi cuerpo no funcionaría y se moriría. Además, necesito comer, necesito límites, necesito un poco de ropa, para cubrirme del frío principalmente, o sea, que necesito calor.
Pero qué calor más bello, querida, que el del tu pierna rodeándome, abrazándome. Eso es lo que quiero: tu calor, con ropa o sin ropa, ilimitadamente, mientras te devoro a besos de todos los tipos y tamaños y bebo de ti, eso es lo que quiero. Quiero perderme en tus ojos, querida. Sin esas cosas tan básicas, el alma no funcionaría y se moriría.

Por hoy

Quisiera poder explicarte,
de la forma más
específica posible
todo lo que hay en mi, querida

sin embargo,
aunque quisiera,
no lo logro,
porque son palabras lo que tengo
y las palabras no me bastan
para satisfacer ese deseo

la única verdad
que por hoy soy capaz
de creer con palabras
es una, pequeñita y
sencillita

y es que por hoy,
y probablemente
por mañana también,
te quiero.