De repente
Una gota, seguida de pocas, un pequeño chubasco, transformado en un diluvio de repente; analogía perfecta de cómo apareció tu mirada, tu caricia, tu amor.
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Querida
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Me encanta que llueva
Y que entonces, amanezca diferente, que el día se convierta en uno de esos días en que el ambiente huele a cambios primaverales, a ires y venires y a abrazos aún por darse; olor a nostalgia de cosas que aún no pasan y uno que otro recuerdo de cosas que probablemente sí pasaron pero ¿quién podría estar seguro? Olor a pavimento mojado, que cambia todo. Un olor, algo tan intangible, pero innegable también.
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ciudad,
lluvia
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El Deseo tiene tu rostro
Y también tiene tus brazos, tus caderas, tus ojos, tus piernas. O sea que se parece a ti. Es, entonces, casi inevitable desear al Deseo, pero, pobre, se quedará solo, pues te deseo más a ti.
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Querida
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Antes de Creel
Hoy el sentimiento de generalidad, o el general del sentimiento, no están. Hoy estoy distante y un tanto taciturno. La cosa no duele, sólo es. Además, para el caso, no soy yo el que duele, o quizá sí.
La verdad hoy no sé nada. Esa es la verdad. Y lo digo tan seguro de que es la verdad, como si la supiera. Pero bueno, quizá es el calor. Quizá son las distancias. Sólo está un poco débil la esperanza. Pero no está muerta, nunca está muerta, voy a patalear y hacer todo lo posible por mantenerla viva, brillante y radiante, porque la esperanza es, aparte de la soledad, una compañía bastante recurrente. Quizá es eso (dicho con menos seguridad de que sea cierto), es sólo el dejar la soledad, separarse de ella.
O tal vez solamente es necesario organizar las ideas.
Volver a viajar, volver a irse, sin volver aún.
Irse siempre es fácil, volver nunca lo es.
O al revés.
Ya no sé.
Quizá las montañas lo dirán.
La verdad hoy no sé nada. Esa es la verdad. Y lo digo tan seguro de que es la verdad, como si la supiera. Pero bueno, quizá es el calor. Quizá son las distancias. Sólo está un poco débil la esperanza. Pero no está muerta, nunca está muerta, voy a patalear y hacer todo lo posible por mantenerla viva, brillante y radiante, porque la esperanza es, aparte de la soledad, una compañía bastante recurrente. Quizá es eso (dicho con menos seguridad de que sea cierto), es sólo el dejar la soledad, separarse de ella.
O tal vez solamente es necesario organizar las ideas.
Volver a viajar, volver a irse, sin volver aún.
Irse siempre es fácil, volver nunca lo es.
O al revés.
Ya no sé.
Quizá las montañas lo dirán.
Fijos
Quisiera, en este momento, tenerte aquí junto a mi; transformar el mundo en tu abrazo y deshacernos de casi todos los prefijos, o sea, nudarte, que podría bien ser desnudarte, o anudarte conmigo. Y cuando llegáramos a ese punto, los fijos (sin el pre) ahí se quedarían, quietos, muy quietos. Aprovechando tal hazaña, nosotros estaríamos, sin fijos (que seguirían sin el pre), móviles (sin el in) y nudos (o sea, sin ropa). Y entre toda la maraña de palabras que no lo son, y ropa que ya no es; me diría (sin el fun) contigo y te diría (así, nada más): Te quiero, linda. Y me alegraría de que quererte no tiene sufijos ni prefijos, ni antes ni después, sólo es el ahora, el momento en el que estás junto a mi.
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Querida,
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Planes y plantas
Uno no piensa que las cosas ocurran de la forma en la que ocurren. A veces planeamos; a nosotros los humanos nos encanta planear, pero rara vez las cosas fluyen de la forma que las planeamos y pues resulta que todo está mal. Pero, cuando uno no planea, y las cosas fluyen, y uno las deja fluir, ahí está la magia de la vida y digo de la vida, porque hablo en verdad de la vida en general, por eso si uno descuida las yerbas de su jardín o las yerbas en general, en cualquier lugar, van a hallar la forma de crecer. Y dejar crecer es una de las mejores cosas que uno puede hacer (o por lo menos, no interrumpir) en la vida. Darse cuenta de esto, sin embargo, puede costar mucho trabajo.
Así que, tomando en cuenta todo esto, decido dejar crecer, dejar que las cosas crezcan, vivir la magia y amarte, porque no te lo había dicho asi, pero te amo. Tres letritas que pesan una vida, la vida hasta antes de que tuviera sentido ponerlas juntas.
Con todo lo anterior no quiero decir que ahora que el amor ha nacido en mi, dejaré que se marchite, o que crezca como simple maleza. No, es todo lo contrario; voy a cuidarlo, como te cuido a ti, voy a podarlo, para que lo que se vaya marchitando dé lugar a nueva vida, a nueva belleza, a nuevas formas de ti. A nuevas formas de amar.
Así que, tomando en cuenta todo esto, decido dejar crecer, dejar que las cosas crezcan, vivir la magia y amarte, porque no te lo había dicho asi, pero te amo. Tres letritas que pesan una vida, la vida hasta antes de que tuviera sentido ponerlas juntas.
Con todo lo anterior no quiero decir que ahora que el amor ha nacido en mi, dejaré que se marchite, o que crezca como simple maleza. No, es todo lo contrario; voy a cuidarlo, como te cuido a ti, voy a podarlo, para que lo que se vaya marchitando dé lugar a nueva vida, a nueva belleza, a nuevas formas de ti. A nuevas formas de amar.
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Querida
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