El Deseo tiene tu rostro
Y también tiene tus brazos, tus caderas, tus ojos, tus piernas. O sea que se parece a ti. Es, entonces, casi inevitable desear al Deseo, pero, pobre, se quedará solo, pues te deseo más a ti.
Habla de:
Querida
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario