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Yo bebía, él bebía. Las botellas se apilaban frente a nosotros, no tan lentamente. La embriaguez no era lo más importante de la noche, eso pasaría en cualquier otro momento. Lo que ocurrió en ese momento, en el que pedíamos otra ronda de bebidas estupidizantes, fue lo que sorprendió. No sólo a mi, también a él y a ella, que en ese momento entraba por la puerta del lugar, resplandecía como siempre, detrás de ella un hombre que ninguno de los dos conocía.
Él bajó la botella, y la vio; en ese momento me dijo "Perdona".
Ella no pudo evitar vernos en la barra, no había nadie más ahí. La tensión aumentó y las manos me sudaban. Con una cara de que no quería hacerlo, se acercó a nosotros, el hombre que la acompañaba en el fondo, como esperando.
"Entonces, todavía siguen viéndose, aún después de lo que te hizo" Dijo ella, torciendo la boca y viendo fijamente a él.
Él recordó la noche en que la embriaguez y mi ausencia los llevó a besarse. Al día siguiente él me lo dijo, seguido de un "perdona" tremendamente honesto, no había más que decir.
Cuando le pregunté a ella, me dijo que él no había sido el único y era con el que menos lejos había llegado.
La mirada de ella cayó en mis ojos, era penetrante y de no buenos amigos. "Es mi amigo, lo conozco mejor, o de mejor manera que a ti, además él no jodió con mi corazón".
Ella se dio la vuelta y fue con el hombre que la acompañaba, algo le dijo, y ambos salieron del lugar.
No volví a verla. Él y yo seguimos bebiendo.



NOTA: Las letras no se tratan de escribir solamente lo que le pasa a uno, sino de inventar, ésto no me pasó. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.