Momento

Toco tu mano. Con cuatro de mis cinco dedos, toco tu mano. La acaricio, la siento, dejo que el momento se apodere de mi y el momento eres tú; única e irrepetible, como las gotas de agua que caen afuera y se pueden ver a través de la ventana. El momento se corta por el futuro, que aún no llega. Pero ojalá que sí. Algún día.

Y si...

¿Y si todo esto fuera un sueño?
Sencillamente un sueño del que vas a despertar en cualquier momento.
Pero quizá no. Y te aferras.
Lo vives.
Vivir es lo único que queda. Vivir es lo único que tengo y lo único que he tenido desde hace tiempo.
Algunos ni eso tienen.
Triste.
Y luego me acuerdo de Calderón de la Barca.
De algo sirven las palabras.
Queda hoy, queda ahora.
Y "la vida es sueño, y los sueños, sueños son"

¿Qué pasaría...?

Digamos que una persona se enamora, se mantiene enamorado por algunos años y un buen día le rompen el corazón . Y entonces, la persona sigue esforzándose por que el corazón no esté tan roto, sigue tratando de pegarlo, con algo parecido a aquel pegamento antiguo que con el agua se deshacía. Entonces, la persona que le rompió el corazón al otro, sigue esforzándose por romperlo, casi sin darse cuenta. La persona del corazón roto llega a no soportarlo más y se libera de la mujer que le rompe el corazón. Ella se enoja y nunca más vuleve a verla. Pero ahora, ¿qué pasaría si esa persona trata de enamorarse? Podría ser muy difícil, es muy probable que dificultaría mucho las cosas. No podrías culparlo, es como un niño asustado cuando se trata de amar. Así que, la persona que tiene el corazón roto, ya con el corazón en ese estado, sólo va por la vida. Sería triste ¿no? Bueno, quizá habrá algo que lo haga cambiar. Quién sabe.

Prisa

Quizá llevo la vida con muy poca prisa. Y no es que las cosas no me interesen demasiado. Me interesan muchas, muchas cosas. Me interesan los mexicanos (por aquello de que somos un pueblo, si no complicado, por lo menos bastante interesante), me interesa la música (a veces un poco más que los mexicanos), me interesa escribir y tomar fotos (aunque no he armado mi cuarto oscuro y no puedo presumir que tomo fotos, porque todo está en un rollo todavía). En fin, a lo que quiero llegar es a que, a excepción de la cosa sobre los mexicanos, no tengo ningún tiempo límite para las demás, y bueno, no me molesta, pero eso lleva a que a veces pospongo las cosas por mucho tiempo antes de concluirlas (he ahí el cuarto oscuro). Pequeña observación. Nada más.

Hoy digo no (no, mejor digo sí)

La realidad es que a veces me siento triste sin razón. No se si es depresión, o si soy bipolar. Aunque he pensado que si tuviera un trastorno, ese sería el mío. Sería bipolar. En fin, la cosa es que a veces extraño cosas que no han pasado, porque extraño cosas que sí pasaron. Es como decir: "quisiera que pasara eso" y al mismo tiempo decir "extraño que no haya pasado eso todavia, se que puede ocurrir, pero quisiera que ocurriera ya" Y quizá es solamente el momento y no tengo puta idea de lo que estoy diciendo. Pero justamente a eso voy: hoy el momento pasa, el momento sólo es. Así que digo no. No voy a extrañar cosas. Sí, voy a estar triste, pero lo voy a cambiar, voy a hacer pan, como normalmente. Terapia ocupacional. Siempre funciona. Por cierto, hace unos días, por primera vez en mucho tiempo, transcribí a computadora un cuento. El jueves me darán notas y demás sobre él. Tengo miedo. En algún otro momento contaré la historia de por qué me da miedo compartir mi poesía. Entendiendo poesía como poiesis, pues; como creación. Supongo que este sería el momento en el que mando al carajo el miedo y esto se transforma en un escribir para alguien más. Porque de no ser así, esto tendría el mismo formato de siempre. Feliz principio. Feliz momento, pues.

Sueño

Hoy soñé que estaba cerca de un aeropuerto, primero estaba con unos amigos que eran diseñadores o algo así. Uno de ellos estaba haciendo un anuncio sobre una computadora muy barata. Después salí del vagón de tren que eran sus oficinas, me senté y vi un avión, incluso recuerdo que era un avión de Mexicana; volaba como dando vueltas, iba y regresaba. A lo lejos vi otro avión que no hacía eso, solamente aterrizó. Me pareció extraño, finalmente noté que las alas del avión estaban hacia arriba y debía bajarlas para aterrizar. Se abrieron las compuertas de las llantas, dio una última vuelta y ¡pum! cayó. Aunque no se estrelló completamente contra el tren de mis amigos, sí lo movió bastante. Ahora recuerdo que una de ellas estaba embarazada. Yo fui corriendo a ver si estaban bien, ahí estaban todos menos la chica embarazada y otro chico. Me pareció extraño. Todos estaban tranquilos y no me creían que había visto el avión estrellarse. Yo les decía que seguramente no pudo bajar las alas y por eso no pudo aterrizar correctamente.
Después desperté

El toreo

Vuelvo a escribir, esta vez no para quejarme sobre amores pasados o futuros (para no decir inexistentes). Creo que si este blog pudiera tener una esencia, esa esencia sería la impermanencia, o sea, todo cambia; eso es parte de la belleza de la vida, que por más que intentemos aferrarnos a algo, se va, a veces lentamente, a veces demasiado rápidamente, pero se va. Y bueno, digo esto por dos razones: la primera razón es que así pasa también con los amores, que es el tema más común en el blog. La segunda razón es que pasa así también con los espacios.

No tienen mucha relación las dos, por suerte lo que intento hacer aquí es solamente plasmar ideas, si no, estaría jodido para comparar a los amores con los espacios.

En fin, después de esta pequeña introducción explico un poquito de lo que me llevó a escribir esta nota.

Amo esta ciudad, me encanta D.F. me parece una ciudad que puede no siempre ser bonita, pero es hermosa (¡tómenla amantes de las palabras, puedo diferenciar entre algo bonito y algo hermoso!). Me encantan las calles, que han sido poco planeadas, o muy planeadas pero la planeación no sirve de un carajo cuando se llega a las calles no planeadas. Me encantan también los edificios, cada área de la ciudad tiene una personalidad (nuevamente, puede no ser bonito) gracias a sus construcciones.  Me encanta ver cómo cambia y cómo ha cambiado con el paso de los años. Me gusta ver o escuchar que hace varias décadas en Polanco hubieron sembradíos, cómo el Pedregal de San Ángel de verdad sólo eran piedras y pasto, cómo el centro tenía un tranvía y cómo periférico existió por mucho tiempo con un solo piso.

Sin embargo, muchas de esas cosas cambiaron, o fueron construidas antes de que yo estuviera aquí (en este mundo, quiero decir), desde que soy niño las recuerdo así. Excepto periférico que cambió hace relativamente poco. Dentro de los recuerdos infantiles, está el paisaje de la salida de DF que lleva al Estado de México, a través del periférico norte, en el cual siempre estuvo el famoso Toreo de cuatro caminos. Esa cúpula gris y un tanto monótona era parte importante de mi paisaje de cada fin de semana, cuando visitábamos a mis abuelos.

De hecho, fue justamente ayer que me di cuenta de eso, y de que el cambio, ahora que el Toreo ya no está, es más grande que solamente mis recuerdos, o mi vista del paisaje. Hay una estación de metro de la cuál el Toreo es ícono; la gente le llama "Metro toreo" aunque ese no sea el nombre oficial. Los cambios, pues, aunque están en el paisaje, afectarán a futuras generaciones (si las hay), probablemente, si tengo hijos, preguntarán por qué "metro toreo" se llama así. Habrá que buscar fotos.