Me encanta que llueva

Y que entonces, amanezca diferente, que el día se convierta en uno de esos días en que el ambiente huele a cambios primaverales, a ires y venires y a abrazos aún por darse; olor a nostalgia de cosas que aún no pasan y uno que otro recuerdo de cosas que probablemente sí pasaron pero ¿quién podría estar seguro? Olor a pavimento mojado, que cambia todo. Un olor, algo tan intangible, pero innegable también.

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