Planes y plantas

Uno no piensa que las cosas ocurran de la forma en la que ocurren. A veces planeamos; a nosotros los humanos nos encanta planear, pero rara vez las cosas fluyen de la forma que las planeamos y pues resulta que todo está mal. Pero, cuando uno no planea, y las cosas fluyen, y uno las deja fluir, ahí está la magia de la vida y digo de la vida, porque hablo en verdad de la vida en general, por eso si uno descuida las yerbas de su jardín o las yerbas en general, en cualquier lugar, van a hallar la forma de crecer. Y dejar crecer es una de las mejores cosas que uno puede hacer (o por lo menos, no interrumpir) en la vida. Darse cuenta de esto, sin embargo, puede costar mucho trabajo.
Así que, tomando en cuenta todo esto, decido dejar crecer, dejar que las cosas crezcan, vivir la magia y amarte, porque no te lo había dicho asi, pero te amo. Tres letritas que pesan una vida, la vida hasta antes de que tuviera sentido ponerlas juntas.
Con todo lo anterior no quiero decir que ahora que el amor ha nacido en mi, dejaré que se marchite, o que crezca como simple maleza. No, es todo lo contrario; voy a cuidarlo, como te cuido a ti, voy a podarlo, para que lo que se vaya marchitando dé lugar a nueva vida, a nueva belleza, a nuevas formas de ti. A nuevas formas de amar.

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