Ay, Pablo, disculpe la grosería pero ¿puedo llamarlo Pablo?
Es que yo lo entiendo.
Y el escritor sigue lejos.
Y las cartas, que no eran para que uno las leyera, en el piso.
¿Qué diría yo, si algún día alguien hiciera un libro con todo lo que te he escrito yo?
Seguro que no me gustaría. A menos que te hiciera un bien a ti. Entonces todo bien.
Con más razón, maestro, yo lo entiendo. Pablo.
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